Rosas de Alejandría [05]

Entonces, Se llenó en seguida de bravura y empezó con ira a proferir blasfemias. Transmutaba nuevamente su figura y cuanto más luchaba por salir, más se enredaba. A sus cuernos los ataban los abrojos y sus manos escamosas se amarraban con los cardos. Sus patas, la una de cabra y la otra de gallina, también…