Maximiliano

Sobre la choza pajiza con paredes de bahareque que tan solo al mirarla de lejos daba espanto, volaban en círculo unos chulos, como advirtiendo en el lugar un fiambre. Caminé atemorizado y con la mirada fija en la tranquera, inimaginable a lo que en su interior encontraría. Al llegar, empujé con suavidad la puerta, que…