Inferno

Una vez más
la sombra circunda el lecho de bahareque
con tendido de piel de ovejo.
Silueta oscura entre la negrura de la noche
amorfa a veces en su arrimo al cabecero.

De pie, inmóvil
camuflada entre las sombras
parece que me mira
con gatunas pupilas dilatadas
con ávidos deseos de poseerme.

Impávido me quedo…
como en fúnebre letargo
y haciendo que no lo he notado.
Hace giros lentos en las umbras
difuminándose entre amorfos espectrales.

Y así todas las noches me vigila
como esperando a que mi sueño se prolongue.
Como deseando el último resoplo de mi alma.

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